¿Qué porcentaje de financiación dan los bancos en una hipoteca?
Uno de los aspectos clave al solicitar una hipoteca es conocer qué parte del valor de la vivienda financiará el banco y cuánto dinero deberás aportar de tus ahorros. Este porcentaje de financiación determina si podrás acceder a la vivienda que deseas y cuánto necesitarás como entrada inicial.
En este artículo veremos cuál es el porcentaje habitual que financian los bancos en España, qué opciones existen para conseguir más del 80% y qué alternativas tienen los compradores que no disponen de ahorros suficientes.
El porcentaje estándar: 80% del valor de tasación o compraventa
La mayoría de entidades financieras en España conceden hasta el 80% del valor de la vivienda, tomando como referencia el menor entre el valor de tasación y el precio de compraventa.
Esto significa que el comprador debe aportar, como mínimo:
El 20% restante del precio de la vivienda
Un 10-12% adicional en gastos de compraventa e impuestos (aprox., dependiendo de la comunidad autónoma)
💡 Ejemplo: si una vivienda cuesta 200.000 €, el banco suele financiar hasta 160.000 €. El comprador debe tener entre 40.000 € y 60.000 € ahorrados.
¿Es posible conseguir una hipoteca del 90%?
Sí, algunos bancos ofrecen hipotecas del 90%, aunque no son habituales. Se suelen conceder a:
Jóvenes menores de 35 años
Compradores de primera vivienda
Clientes con alta vinculación (nómina, seguros, ahorro en la entidad)
Viviendas de obra nueva o en promoción con acuerdos especiales con el banco
Estas hipotecas permiten reducir la entrada al 10%, pero siguen requiriendo tener ahorrado el importe de los gastos e impuestos.
Hipotecas al 100%: ¿realidad o mito?
Las hipotecas al 100% prácticamente han desaparecido tras la crisis financiera de 2008, pero aún existen casos en los que se conceden:
Con avalista: un familiar garantiza parte del préstamo.
Doble garantía hipotecaria: se ofrece como garantía una segunda vivienda (propia o de un avalista).
Acuerdos con promotoras o bancos: algunas entidades financian el 100% en viviendas de su propio stock inmobiliario.
⚠️ Importante: aunque se financie el 100% del precio, el comprador deberá asumir igualmente los gastos de compraventa (10-12%).
Factores que influyen en el porcentaje de financiación
Los bancos valoran múltiples aspectos antes de decidir cuánto financian:
Perfil financiero del comprador: ingresos, estabilidad laboral, historial crediticio
Edad: los compradores jóvenes suelen tener más facilidades
Finalidad: no es lo mismo una primera residencia que una segunda vivienda
Valor de tasación: si la tasación es inferior al precio de compraventa, el banco tomará ese valor como referencia
Relación deuda/ingresos: la cuota de la hipoteca no debe superar el 30-35% de los ingresos netos familiares
Alternativas si no tienes ahorros suficientes
Si no cuentas con el 30% que normalmente se necesita (20% de entrada + 10% de gastos), existen varias opciones:
Buscar hipotecas para jóvenes con hasta el 90% de financiación
Negociar con el banco presentando solvencia y estabilidad laboral
Contar con un avalista que respalde la operación
Optar por viviendas del propio banco o promotoras con convenio
Solicitar programas de apoyo a la compra de vivienda (según comunidad autónoma)
Consejos prácticos
Haz números realistas: calcula no solo la entrada, sino también los gastos adicionales.
Pregunta en varios bancos: las condiciones pueden variar mucho entre entidades.
Ten ahorros de respaldo: aunque financien más del 80%, siempre es recomendable contar con un colchón.
Negocia la tasación: si la vivienda se tasara más alta, puede ayudarte a conseguir más financiación.
Valora los riesgos de endeudarte al 90% o 100%: más financiación significa más cuota y más intereses.
Conclusión
El porcentaje estándar de financiación en España es del 80%, lo que obliga a los compradores a tener ahorrado al menos un 30% del valor de la operación. No obstante, existen casos en los que es posible acceder al 90% o incluso al 100%, siempre bajo condiciones muy específicas y con mayores exigencias de solvencia.
La clave está en analizar bien tu situación financiera, comparar ofertas y no asumir un nivel de deuda que ponga en riesgo tu estabilidad económica.